Gran parte del arte contemporáneo se caracteriza por ese discurrir alocado, maquinal y verborrágico. Y voy más allá: no solamente el arte, sino también otras incontables disciplinas y actividades humanas. Por ej. los relatores de futbol, la TV tinelli, y hasta gran parte de la psicología. Los niños parlotean non-sense en sus muecas post TV, las mujeres chusmean non-sense estimuladas por un café, y sin embargo, ahí donde más lo noto es en algunos subgéneros del jazz: dentro y fuera de USA, el jazz es el arte de hablar sin decir nada.
Creo que esto sucede porque hay elementos bien definidos en el jazz, como por ej. el scat, el walking del bajo, las melodías improvisadas sobre escalas conocidas, que conforma un todo muy instrumental y está orientado a despachar al oyente con una catarata de semicorcheas. El palabrerío musical del jazz es notable, tanto como si tuviera más aptitudes musicales modernas que cualquier otro género.
“Chamuyo musical papá, acá hay de sobra”, parecen decir las obras jazzeras. El razonamiento sería: si éste es un mundo donde las palabras valen más que los silencios, entonces agreguemos valor... bim ba bum bom…
El arte de hablar sin decir nada (parlotear)
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