Un estado de meditación interior muy bello sucede luego de un orgasmo.
Hay comfort, hay calor, hay fluidez, hay relajación, hay libertad.
No hay necesidad de hablar, ni de levantarse, ni de estar pensando qué hacer dentro de un rato.
No hay aburrimiento, hay simpleza. Hay facilidad, no hay dificultad. Es una película muda, sin actores, sin guión, y no hay que pagar entrada para verla.
La energía fluye, todo el cuerpo rebosa de oxígeno, los poros abiertos, los músculos tranquilos. No estoy dormido, no estoy despierto, estoy alerta con los ojos cerrados. No estoy alegre, no estoy triste. Y el tiempo que marcan los relojes no me gobierna.
Aftergasm
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario