Romper fila

Cuando niños, en la escuela o en la clase de gimnasia, somos obligados a formar en fila, que se ordena generalmente de menor a mayor estatura.

Este ordenamiento que hacen las beneméritas docentes moldea un proceso mental que luego gobierna nuestro comportamiento social hasta el punto que lo utilizamos para "ordenarmos" o "ubicarnos" con respecto a todas las demás personas. El criterio de ordenamiento varía: puede ser la altura, la belleza, la cantidad de ceros en la cuenta bancaria, la voluminosidad de los pechos o el largo y/o ancho del ...

El lugar en la fila lo tenías que aceptar de pequeña, porque estabas indefensa ante el autoritario sistema de educación y sus fieles guardianas. Pero no hay por qué aceptarla en la vida adulta, y muchos menos en los encuentros amorosos.

Cuando alguien dice "forman una buena pareja" su mente ha determinado, luego de no poca evaluación, que están a la misma altura de la fila. Están por belleza, por educación/status, por altura, en definitiva: por equivalencia en aquellos criterios que determinan tu lugar en la fila.

Así llegamos a que las lindas y las feas, son aquellas de un lado y otro de la fila. Las feas son las que están detrás, y las lindas los que están delante. De este modo, medimos nuestras posibilidades de concretar el romance: cuanto más feo, más fácil; cuanto más lindo, más difícil.

Cuanto más feo, más fácil
El feo tiene que hacer mucho trabajo. Tiene que chamuyarte, no ser pesado, ser super simpático, tiene que saber adivinar tu estado de ánimo todo el tiempo, tiene que seducirte, le ponés desafíos dignos de Susana todos los días y tiene que ser más bueno que el pan.

Cuanto más lindo, más difícil
Vos tenés que hacer todo el trabajo. Le sonreís, le festejás los chistes aunque sean boludos, tratás de estar siempre donde va, te producís para él, le pasás 30 mil veces por al lado cosa de que te "registre".

Más, menos, o igual?
Lo que sucede es que, sea lindo o feo, hay mucho esfuerzo puesto en ese acercamiento. De una parte y de la otra hay mucha fuerza porque una acecha y la otra evita. ¿Qué pasa cuando los dos están a la misma altura de la fila? Ambos acechan y evitan a la vez, y la cantidad de esfuerzo sumada es la misma que cuando uno hacía todo el esfuerzo. A esto se le llama "juego de suma cero", donde una variable se compensa con la otra, dando siempre un mismo resultado.

Si el amor se da entre dos personas de la fila, será siempre un juego de suma cero, y el amor será equivalente al potencial sufrimiento. La fila determina el esfuerzo, el placer, el reconocimiento y el sufrimiento. Cuanto más amor, más miedo a sufrir por ese "amor" que se hace más y más grande y más reconocido. Ambos están siempre tirando de un carro que va en una única dirección, para preservar la buena pareja que supieron conseguir, y evitar tener que buscar otro de la fila, que significará trabajo desde cero! Por eso las viejas hablan de "fracaso" cuando sucede una separación.

Pero la fila no es lo único que existe. De hecho, la fila de la escuela es una posición totalmente forzada, que solamente se mantiene unos minutos gracias a la tenacidad y astucia de las guardianas de la educación. Mientras no puedas salirte de la fila y encontrarte a jugar con tu amado, no podrás ser libre: tendrás que rezar, cantar el himno, tomar distancia, y no podrás jugar.

Cada minuto que pasen en la fila será depositado en el plazo fijo del sufrimiento, y cargará con trabajo a la administración del amor. Cada minuto que pases fuera de la fila con un compañero, luego me cuentas.

Limitarse a lograr

Conocer las propias limitaciones permite actuar.

Actuar permite fluir.

Fluir permite aprender.

Aprender permite lograr.

Lograr permite conocer mejor las propias limitaciones.

Mangueras, macetas y la libertad de riego

El otro día jugaba con la siguiente idea acerca de los sexos: que los hombres podían ser considerados como mangueras de riego, y las mujeres como macetas.

Las mangueras son móviles y riegan las macetas con agua.
Las macetas están inmóviles y contienen la tierra fértil para los retoños.

Pensaba que la sociedad actual (monogámica) ha convertido a los hombres en mangueras bloqueadas, dobladas en varios lugares, que no dejan fluir más que un pequeño chorrito. En vez de regar todo el campo, están obligados a regar siempre la misma maceta.

Cómo sería un escenario donde lo más preciado fuera la libertad de riego? Donde se estimule a las mangueras a regar libremente? Cómo sería el comportamiento de mangueras y macetas en ese contexto?

Creo que, de algún modo, esa libertad existe pero deformada. Lo que existe y es palpable es aquello del playboy o h'ijo e tigre. Pero esto no es algo extendido, sino restringido a un pequeño estrato social generalmente alto y no está exento de perversión. Y como resultado, la tierra está mayormente seca en las macetas...

Fui yo... Iupiii ! Fui yo!

Recorda algún suceso del cual te arrepientas.

¿Podría decirse, que no hubo en ese suceso ninguna otra influencia más que la tuya? Fuiste vos? O fuiste inducida, engañada, malentendida por otra? Actuaste porque así lo querías? O actuaste por presión social?

Si fuiste vos, la equivocación fue toda tuya. No podés culpar a nadie más, por más que quieras.

Pero si es toda tuya, te sirvió para aprender. En cambio, si le echaste la culpa a alguien más, no te sirvió para mucho más.

Si te equivocaste vos solita solita, entonces algo de valor es tuyo y nada más que tuyo. Podés decir:
Fui yo, y qué?! Iupiii! Fui yo!

Las preguntas y las equivocaciones son el combustible del motor del aprendizaje. Los éxitos, el movimiento.

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