Recorda algún suceso del cual te arrepientas.
¿Podría decirse, que no hubo en ese suceso ninguna otra influencia más que la tuya? Fuiste vos? O fuiste inducida, engañada, malentendida por otra? Actuaste porque así lo querías? O actuaste por presión social?
Si fuiste vos, la equivocación fue toda tuya. No podés culpar a nadie más, por más que quieras.
Pero si es toda tuya, te sirvió para aprender. En cambio, si le echaste la culpa a alguien más, no te sirvió para mucho más.
Si te equivocaste vos solita solita, entonces algo de valor es tuyo y nada más que tuyo. Podés decir:
Fui yo, y qué?! Iupiii! Fui yo!
Las preguntas y las equivocaciones son el combustible del motor del aprendizaje. Los éxitos, el movimiento.
Fui yo... Iupiii ! Fui yo!
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