Meditar

amás ............................meditás

das ............................meditás

bailás ............................meditás

haces el amor ............................meditás

cantás ............................meditás

creás ............................meditás

te sentís triste ............................meditás

gozás ............................meditás

extrañas ............................meditás

te enfermás ............................meditás

te sanás ............................meditás

te alimentás ............................meditás

caminás ............................meditás

te sentás mirando a la pared ............................meditás

te parás enfrente un auditorio ............................meditás

............................
............................
............................

La meditación es lo que te sucede mientras estás consciente. Mientras no estés ocupado haciendo otros planes, estás meditando. La meditación no es una actividad en sí misma, sino un estado, una forma de ser. Meditar no es una actividad programada martes y jueves, ni una mueca con los dedos al sol. Meditar no es una medicina prepaga. Meditar no es un fin, es el camino.

Meditar es tu esencia, tu perfume, tu imagen, tu sonido, tu toque, tu poder, tu creatividad.

Meditar es tu fuerza, tu debilidad, tu femineidad, tu masculinidad, tu liderazgo, tu madurez.

Meditar es tu defensa, tu ataque, tus celos, tu libertad, tu envidia, tu bondad, el lodo, las rosas, el camino y la banquina.

Meditar es llamar y ser llamado, celebrar y ser celebrado, contemplar y ser contemplado.

Meditar es ser anfitrión y ser invitado.

La soledad en las grandes ciudades

Es paradójico, pero cuanto más grande es la ciudad y cuanto más habitantes tiene, más profunda es la soledad que sienten. Por qué es esto así?

La gran ciudad pospone a las personas. Siempre hay que hacer cola, siempre estás última si no te adelantás a otras en la cola, si no gritás, si no te imponés rudamente, si no protestás. Tu cuerpo es lo último: no podés dormir siesta, no podés comer tranquila, no podés hacer ejercicio, no podés relajarte. Porque lo primero es la ciudad. Lo que manda son los horarios, los trenes, los subtes, la entrada y salida de la oficina. En fin, manda todo eso que se llama "alienación" o "despersonalización".

Las grandes ciudades acumulan poder pero hace más hostil la vida, y se requiere mucho poder para vivir con mínimo comfort.

Si el ansia de poder es la causa la soledad, cuanto más poder se necesita, mayor la soledad que esto causa.

El miedo a la soledad

Cuando no seduces, no te sientes sola. Cuando no ejerces poder, no te sientes sola.

Cuando no estás siendo seducida, no te sientes sola. Cuando no te relacionas con poderosos, no te sientes sola.

Porque la soledad no es la angustia por la ausencia de personas queridas. Es la propia ansia de poder, que de repente se encuentra con que no tiene a nadie a quien someter. O que, de repente también, no encuentra a nadie a quien someterse.

No temo a la soledad, y no busco poder.
No busco poder, y no temo a la soledad.

La enfermedad del miedo

El miedo es la principal enfermedad: habiendo miedo, todas las demás enfermedades encuentran el campo propicio para actuar.

El miedo es como un caballo de Troya: lleva escondidas otras enfermedades dentro suyo y, al llegar a tu espíritu, les permite hacer presa fácil de tu cuerpo.

Los enfermos no son solamente aquellos que ves en las camas de hospital.

La rueda de la fortuna

The Wheel of Fortune by Edward Burne-Jones, 1875-83Los comonistas viven dando vueltas en la rueda de la fortuna, sin notarlo. No pueden anticipar cuándo estarán arriba, o abajo, y por esa razón están siempre atemorizados. Las malas noticias los toman por sorpresa, y no pueden emprender nada porque los nubarrones del fracaso están siempre formándose. Las buenas noticias también suelen ser sorpresa, siempre teñidas de temor por lo que sobrevendrá luego. Si hoy están felices, luego descuentan que mañana sufrirán. Si hoy están alegres, se emborrachan para no enamorarse.

La gente apasionada, en cambio, se siente más a gusto en la rueda, y hasta pueden anticipar algunos altibajos. Se preparan para estar arriba y también para estar abajo. No pueden evitar ser parte de la rueda y su maquinal rodar de experiencias. No pueden evitar ser dominados por los altibajos, que consideran parte de la vida misma. No están desconformes porque su fortaleza les permite afrontar mejor las bajas, y aprovechar las altas con mayor soltura.

Aquella gente apasionada que además encuentra el camino a sus deseos íntimos, posee fortaleza adicional. De este modo, cada vuelta de la rueda les deparará nuevas experiencias, y verán la vida como una suma de deseos y experiencias (altas y bajas).

Cómo está la rueda de tu fortuna ahora?

Cuáles son tus íntimos deseos?

Cuál será tu próxima experiencia?

Dar solo cuesta vida

Dar sin ser amargo, no te sorprendas
Dar sinceramente, sin nervios
Dar con confianza, es dar confianza
Dar con visión, es enseñar a ver
Dar con las manos, es divertido
Dar con los ojos, es proteger
Dar sin enojos, es necesario
Dar sin vueltas, es natural

Dar es entregar, dar no es trocar
Dar no espera algo a cambio, dar es celebrar
Dar no es facturar, dar no cuesta
Dar es crear, no es robar
Dar no aconseja, relaja
Dar no teme, da fuerzas

Dar no es invertir, es subvertir
Dar no es manipular, dar es delicado
Dar no es tirar margaritas a los chanchos
Dar es reconocer todos los pequeños logros
Dar es acceder más allá del desacuerdo
Dar es fácil, dar no es complicado
Dar no es exponerse, dar no es vulnerar

Grupos maduros

Lo importante no es la fortaleza del grupo, sino la madurez de cada individuo

Matón y héroe

Muchos fantasmas malignos poseen las personas, que las hacen atacar a los demás.

Defenderse de estos ataques sin herir a las personas, es el camino del héroe.

Herir a las personas y dejar intactos los fantasmas, es el camino del matón.

El bien y el mal

El bien es lo mágico que brilla en su inocencia.
El mal es lo mágico que brilla con perversión, ya sea para seducir o para destruir.

Ambos (el bien y el mal) contienen magia. La diferencia está en que el mal tiene un propósito, y el propósito es de naturaleza perversa.

El fin justifica los medios, es el eje del mal.
El camino es el fin, es la metáfora del bien.

El mal no es lo contrario del bien, sino la esclavitud de lo mágico a un propósito arbitrario.

La vida

La vida no es lo que uno creyó que sería, sino lo que uno estaba seguro de poder evitar.

Guada

Es inteligente hacer preguntas retóricas?

Suscribirse por correo

Ingresa tu dirección de correo-e para recibir allí las nuevas aventuras el día que las publico:


Nube temática