El bien es lo mágico que brilla en su inocencia.
El mal es lo mágico que brilla con perversión, ya sea para seducir o para destruir.
Ambos (el bien y el mal) contienen magia. La diferencia está en que el mal tiene un propósito, y el propósito es de naturaleza perversa.
El fin justifica los medios, es el eje del mal.
El camino es el fin, es la metáfora del bien.
El mal no es lo contrario del bien, sino la esclavitud de lo mágico a un propósito arbitrario.
El bien y el mal
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