Dinámicas

Hay que tener en cuenta que arrastrarse es lo más prudente, si estás impedido de ver por donde caminás.

Caminar requiere, además, de un equilibrio para evitar tropezones, caídas y abollones.

Arrastrarse, en vez de caminar, es la gran dinámica comonista.

Quejarse por defecto

Viste que esto y lo otro y tal, y bueno... no me puedo quejar

Como si la queja viniera de fábrica embebida en las actitudes cotidianas.

Como si quejarse fuera lo más usual, la moneda corriente de circulación legal...

Lo sorprendente es que, lo es...

UFA!

Aliméntate te te

El pan negro no engorda. Engordás vos.

Y menos mal, porque de otro modo adegazarías hasta la muerte con el once en el cuello...

Creo que no se trata de estar delgado/a, sino sano/a. Relacionando el término engordar con el término mala salud podemos decir que el pan negro no engorda, ya que es un alimento con excelentes cualidades alimentarias. La harina que sí engorda es la harina común (la que tiene varios ceros) debido a sus múltiples carencias y su correspondiente daño visible en el organismo.

Ya sé que no te interesa lo que almorcé hoy, pero si andás por Funes te grgrgrecomiendo pasar por Pan Caliente (sobre ruta 9) y llevarte un pan negro en rodajas finas. En cambio, si estás por el microcentro rosarino te grgrgrecomiendo que subas al primer piso del Palace Garden y te lleves en la panza cualquiera de las delicias de VQV. Plato grgrgrecomendado del momento: ensalada de berro con rodajitas de naranja.

PS: tambiénme avisan de una panadería en Pasco y JM de Rosas que hace unos panes riquísimos, elaboración propia.

Abajo el comonismo!

  • Es común que los niños se golpeen al jugar de manera alocada.
  • Es común ver a las personas reaccionar y pelear por las más variadas cuestiones.
  • Es común ver a los padres dar un tirón de orejas a sus hijos cuando desobedecen.
  • Es común escuchar que los padres mandan al psicólogo a sus hijos.
  • Es común ver señoras gordas y feas y personas con el ceño fruncido.
  • Es común ver pobres en las calles.

Todos esos lugares son comunes, y conforman la ilusión de eso que yo llamo el comonismo (con o). Es aquello que, por devenir una conducta común y cotidiana en la cultura, obtiene carta de realidad exclusiva. Hoy existen muy pocos adeptos al comunismo políticoeconómico, pero la mayoría, en cambio, es adepta a este comonismo psicológico de base autoritaria.

No todos los niños se golpean. No todas las personas pelean o reaccionan. No todos los padres castigan o "ponen límites" a sus hijos. Y la vejez no implica fealdad.

Uno puede decidir seguir militando en esta especie de comonismo hiper ortodoxo, y construyendo esa pared, que nos aleja de nuestra enorme humanidad auténtica y única para convertirnos en pequeñísimos ladrillos de una gran muralla.

Por mi parte, elijo atreverme a andar senderos un poco más alejados, con un poco de hierba.

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