Podés estar comiendo tu granola. O ir manejando y recibir un email en el blackberry con esta aventura. En cualquier caso, esto es un ataque directo al corazón, estás avisad@.
Mi mente ha sido tallada en piedra, de manera que no vea más de una única opción en cualquier caso. Siempre lo convencional, lo menos complicado, siempre solamente esa única alternativa, gris y segura. Tener opciones me estresa, me incomoda, me quita tiempo, me desenfoca y me desestabiliza. Después de todo, quien mucho abarca, poco aprieta.
Así las cosas, mi única alternativa verdadera en cuanto a estrategia de vida parece ser la competencia. El darwinismo social, esa creencia de que la supervivencia del más apto es 100% aplicable a una sociedad, nos ha copado hace rato. Tiñe mi conducta a cada momento.
Tanto es así, que no puedo actuar de otra manera en la cama. Mi mente no cambia de modalidad al ingresar al espacio sagrado del sexo, sino que continua pensando lo mismo que cuando estaba manejando en la calle, o tratando de conseguir un taxi en la esquina. Básicamente, formas de ganar, ganar minutos, ganar un lugar más adelante en la fila, ganar un descuento, y perder lo menos posible en cualquier caso.
La seducción y el sexo duro del porno y la vida, tiene a la competitividad como principio gobernante. Seducir tiene que ver con el poder, con ganar, mientras el sexo duro tiene que ver con romperle el c... y humillarla, o entregarse para ser humillada.
Suena conocido? Seguro que sí. Típicas interacciones donde la mujer goza solamente cuando "le dan caña", o se excede en la fellatio de manera de provocar una eyaculación precoz. O donde el hombre se comporta con brutalidad y desdén. Interacciones que se pueden ver a diario en la porno-internet, donde el hombre bombea en silencio y con cara de poker, y la mujer (o pasivo) pone cara de dolor y da grititos sumisos.
Ninguno de los dos está relajado, ni respira libremente, porque es un juego competitivo y como tal, de dientes apretados.
(continua)

