Lo que importa es la aventura

Cuando nos atamos demasiado a algún resultado, estamos invitando al desastre. Cuando nos atamos demasiado a algún destino, nos consume la visión del túnel, y perdemos la habilidad de mirar alrededor.


Somos parte de un cuerpo mundial, latemos juntos y nos afectamos el uno al otro por más que no queramos. Lo que más vale es la experiencia de latir, de respirar, de intentar a alcanzar algo aunque no lo alcancemos. Por el proceso aprendemos. Por el proceso crecemos. Por el proceso nos conocemos.

Si nos fijamos en el resultado, nos limitamos a solo dos posibilidades -- el logro o el fracaso. Aquí no hay mucho para aprender, no hay mucho para aprovechar, solo oportunidades para repetir lo mismo o el opuesto.

En la profundidad del observar y disfrutar de la aventura que nos regala la vida -- es allí que podemos aprender, crecer y florecer.




(hermosísimo, gracias!)

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