Prejuicios y caca

La palabra prejuicio tiene muy mala fama, pero si nos fijamos en su construcción, quiere decir literalmente "previo a un juicio". Previo a haberse formado a un juicio a través de la experiencia, uno tiene un simple pre-juicio.

La palabra caca, tiene peor fama que la palabra prejuicio. Para enseñar a una niña pequeña que algo es malo para ella, los padres le indican "CACA, ESO CACA". "ENCHUFE CACA" para que no meta los dedos, o que no se lleve algo a la boca. Lo que los padres no entienden, es que la caca no es algo malo para la nena! Ella pensará, "¿qué verán de parecido entre un enchufe y la caca?".

Y entonces, como nos han enseñado que la caca es una de las peores cosas, no nos fijamos cómo cagamos. No nos fijamos, cómo es nuestra caca. Nos sentimos perversos o poderosos por hacer tanta caca, o miserables si cagamos flojito. No sabemos distinguir, si nuestra caca es normal, dura, o blanda, o qué coloración debería tener. No distinguimos entre una caca saludable, o una caca enferma. No nos damos cuenta, que después de cagar es natural que tengamos sed. Y muchas veces, no sabemos cómo hacer para cagar!

Con los prejuicios, sucede algo parecido. Como está mal considerado que uno albergue prejuicios, entonces no sabemos distinguir entre prejuicios interesantes, o prejuicios mínimos. Tampoco nos cuestionamos, acerca de si tenemos al menos un prejuicio de algo, o de si es algo que ignoramos por completo.

Fuera prejuicios. PREJUICIOS CACA, es la consigna de adultos. Y Enrique Pinti hace reír, hablando de la caca, y de lo tontos que somos los argentinos por tener tantos prejuicios que son caca en la cabeza.

El verdadero problema, es no poder saber si los prejuicios propios son comunes a más personas (como tampoco sabemos, cómo es la caca de las demás personas). El verdadero problema, es no poder ir más allá del prejuicio a través de la buena experiencia. El verdadero problema, es sentir culpa de pensar algo y entonces no pensar nada más. El verdadero problema, es sentir culpa por cagar, y desconectarnos de nuestro cuerpo.

Si la caca es mala, entonces cagamos mal, y eso nos lleva a enfermarnos. Si el prejuicio es malo, entonces pensamos mal, y nos enfermamos.

Conocer cómo cagar, conocer como pensar, es lo necesario para no enfermarse. La caca es clave en nuestras vidas, así como los prejuicios. Yo amo mi caca, amo mis prejuicios, amo también mi olor a chivo, y muchas más cosas que son parte integrante de mi felicidad.

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