Las ciudades tienen museos. Museos de variada índole, como museo de ciencias naturales, de historia, de arte moderno y no tanto, museo de figuras de cera, museo militar, marítimo, ferroviario...
Y cada uno de nosotros, tenemos museos también. Un muestrario de objetos y recuerdos que persiste en algún lugar de nuesta casa o nuestra mente. Museo de fracasos, museo de amigos del pasado, museo de éxitos, museo de amores imposibles, museo de sexo, museo de la escuela, museo de nuestros trabajos pasados. Museo de viajes, museo de casamientos/divorcios o de los 15 o museo del viaje a bariló.
Caminaba por calle Florida en Buenos Aires, y los artesanos vendían sus dibujos de Gardel y el Che. Recordaba también las pinturas brillantes del dibujante de calle Córdoba en Rosario. Observaba los turistas tomando muchas fotografías con sus cámaras digitales (porque no todo cabe en las valijas de regreso).
Recordaba el enojo reciente de Alfredo Casero porque Bjork se había molestado con un espectador que insistía con filmarla y tomarle fotos. Un comentario que le hacían era que no sólo en Buenos Aires habían hecho eso: en Europa el público también había filmado sus conciertos.
Las ciudades tienen museos, como un fenómeno ciudadano semejante a los museos personales de cada uno. Y los museos no se hacen de un día para el otro, sino que son un proceso de aportes progresivos de coleccionistas o de instituciones (con pequeños museos propios) que van aportando al patrimonio del museo. La iniciativa de los museos ciudadanos parte de muchos museos personales afines.
Por qué las personas tenemos ese fetiche de los recuerdos? Por qué quedamos hipnotizados por esas piezas inmóviles, antiguas o embalsamadas? Qué extraño influjo provocan en nuestras mentes del presente?
Museos (o el fetiche de los recuerdos)
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no entendí lo del "chico YIN"
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