El futuro es hoy, dice una pieza de museo. O el científico loco de una historieta de un viaje en el tiempo. El futuro es hoy! dice una grabación de un amigo (al escuchar eso grabado, parece adquirir sentido de realidad). El futuro... es hoy, dice un viejo carcamán.
"El futuro es hoy" está queriendo significar que hay muchas cosas que son mecanismos del sistema que se pueden comprender de antemano, que funcionan permanentemente. El código de los recuerdos (personales y comunitarios) nos puede ayudar si estamos dispuestos a observar y rebuscar en los archivos de la historia colectiva.
"El futuro es hoy" no significa tener la bola de cristal, sino una percepción más nítida de la sociedad y sus mecanismos. Y también habla de tener una actitud de pensar el futuro, en vez de quedarse atrapado por el fetiche de los recuerdos, que les asigna más importancia de la debida. La única importancia de los recuerdos es en función del futuro, no del pasado. Los recuerdos nos hacen fuertes solo si sabemos utilizarlos.
Coleccionar objetos, o situaciones, es obsesión que te pierde en la maraña de información de la ciudades que jamás podrás deshacer ni abarcar. Aferrarte a los objetos y recuerdos que conforman tu pasado y presente es miedo a lo que vendrá. Y el miedo no es zonzo dicen: una vez más el porvenir te encontrará acarreando el pesado lastre de recuerdos y objetos que impedirán tu movimiento.
Museos III (el futuro es hoy)
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