Cuando no tomamos conciencia de una situación interna, sucede afuera como destino.
C. G. Jung
La constipación o el ahora llamado "tránsito lento" afecta el sistema digestivo. La causa visible y concreta es la dieta ciudadana (factor bien aprovechado por ejemplo por la publicidad de Activia). Pero he notado que la causa invisible es la "constipación mental", el no-cambio como regla, el no innovar jamás, la regla conservadora a rajatabla, el nunca tomar ningún riesgo ni experimentar cosas nuevas. Esta actitud conservadora de dientes apretados y ceño fruncido impide variar la dieta y probar cosas nuevas. Impide además escuchar lo que el cuerpo diga e invariablemente consumir aquellos alimentos que "está bien comer" y de forma "que debe ser". De este modo la constipación, causada por la dieta la presión social y la tensión psicológica , es muy difícil de revertir ya que requiere de una innovación importante.
Esta actitud "dura" es ilustrada por el siguiente cuento sufí "En la calle de los vendedores de perfumes" (adaptado). Espero lo rumien.
En cierta ciudad de Oriente las tiendas estaban organizadas por calles: la de los vendedores de telas, la de los que comerciaban todo tipo de lámparas y aceites, la calle de quienes vendían pájaros en distintas clases de jaulas... Una de esas calles era la de los vendedores de perfumes, en la cual, tienda tras tienda, podían obtenerse las más exóticas y exquisitas fragancias.
Un basurero, que trabajaba a diario recogiendo desperdicios en un poblado vecino, estaba por primera vez de visita en esta ciudad.
Recorriendo, asombrado, las distintas tiendas especializadas, cuando comenzó a caminar por la calle de los vendedores de perfumes, de pronto cayó al suelo, como muerto. La gente trató de revivirlo con fragantes aromas, colocándolo bajo sus narices para hacerle volver en sí; mas sólo lograban con ello empeorar su estado, produciéndole convulsiones y patéticos estertores.
Finalmente apareció un ex basurero, quien conocía al desdichado por haber trabajado en su poblado, hacía mucho tiempo atrás. Con sólo dar un vistazo a la escena, inmediatamente comprendió la situación. Manoteando rápidamente una bolsa de residuos que estaba junto a la puerta de una tienda, tomó ago inmundo y, agachándose frente al basurero, apartó a todos los que trataban de socorrerlo. Entonces sostuvo esa inmundicia frente a la nariz del hombre, gritándole: “Huele! Huele!”. Así fue que, para sorpresa de todos, el desmayado revivió inmediatamente: abrió sus ojos, como fascinado, dibujándosele en el rostro una amplia sonrisa. Y, con el estupor de los presentes, gritó a viva voz: “¡Esto sí que es perfume!”.
El "tránsito lento" es psicológico
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Le dicen tránsito lento pero yo simplemente le llamo "estreñimiento". Cuando llegué a Buenos Aires, cuando me decían "constipación" o "tránsito lento", no les entendía. La única forma que voy al baño (además de comerme ciruelas el día anterior) es estando lo más relajada posible (en primer lugar), levantándome temprano (así sea invierno y me muera de sueño) y tomándome café tibio. Al menos para mí es más fácil en la mañana. Ahora voy casi todos los días, a comparación de antes que iba una vez a la semana. Psicológicamente me imagino superando mis inhibiciones, aprendiendo a compartir, a dar más a los otros, y siento que eso también me está ayudando.
ResponderBorrarel cuento habla sobre lo estructuradas que son muchas personas. El basurero es el estructurado, tan estructurado, que no se da cuenta que lo que huele siempre, es basura, y se desmaya si se topa con algo diferente, aunque fuese mucho mejor (perfume).
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