El reflejo de opinar

Al salir de ver una película, todo el mundo sale comentando lo que le gustó, lo que no, lo que le pareció A o B. Cada uno afirma su opinión, fundamenta sus dichos, interpreta qué habrá querido decir el director, y disiente con la opinión de quien/es lo acompañan.

Ante cualquier situación o evento narrativo, la gente opina. El sumun (!) de este fenómeno son los opinators televisivos. Las opiniones se vierten sin ser pedidas, sin tener un sentido concreto para el momento.

El reflejo de opinar bloquea el fluir del ser, cierra las compuertas de la comprensión, angosta las posibilidades de acercamiento con los demás seres. Adquiere poder con el parloteo de la civilización, pero se extingue en las bocas de las personas luminosas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Suscribirse por correo

Ingresa tu dirección de correo-e para recibir allí las nuevas aventuras el día que las publico:


Nube temática