Las manos al teclear reemplazan la boca al hablar.
Los ojos al leer reemplazan los oídos al escuchar.
La foto de usuario permite el diagnóstico (!).
El intercambio de fotos reemplaza la primer relojeada.
Qué música te gusta? te la paso por acá y listo, la escuchamos los dos. Nuestro propio pub. Tomamos algo? Claro! Compartimos un momento de algún sabor en común cada uno enfrente de su pantalla.
Te gusta la poesía? Si. Bueno, acá tenes mi liblog achetetepe. No solo hay poesías, sino gran parte de la vida apalabrada.
Podés hablar con muchas personas a la vez, mientras te tomás un te. Un amor a continuación del otro! Podés entrar, salir, escaparte, insultar, volver a entrar con otra identidad. Sos anónimo, nada te detiene. Podés mentir, manejar los tiempos, enviar mensajes subliminales con las frases adjuntas.
En cambio, si salís a la calle, gastás en nafta, en ropa, en bares. Tenés que manejar, coordinar horarios, gastar (de nuevo!) en celular, protegerte de la lluvia o de la nieve, resguardarte del frío o del calor... Y una vez que hiciste todo eso, sucede que una vez más, lo físico era limitado. Que las caras reales se cansan, que las expresiones denotan temor, que los dientes tienen caries, que la cara tiene marcas, que la risa es nerviosa, etc. etc. En cambio, los emoticones ah!... siempre contentos, perfectos y activos. Ah, y no corrés riesgos innecesarios, como mezclar tus babas.
No se puede escribir en la blog mientras manejás.
No se puede navegar la web mientras estás chamuyando.
La vida real tiene tantas limitaciones: bañarte, afeitarte, cambiarte, y más.
Más que limitada la vida real, es intolerable.
El amor después del amor
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