Toc, toc, tocando las puertas del cielo

Desperté de una pesadilla creo, donde me recordaban lo que el profe de dibujo técnico había dicho/hecho, cuando algunos del curso le dijeron esto (o lo otro, qué más da). En ese estado estuve, ni despierto, ni dormido, meditando acerca de que ya no necesito recordar eso.

Tan duro como pueda sonar para mis amigos del curso, será música a los oídos de otras personas.

A los 13 años, much@s comenzamos a tocar las puertas del cielo de un modo especial. Somos exigidos por el nuevo cuerpo, por la energía rebosante de la adolescencia, por el deseo sexual, y por el crecimiento de nuestro intelecto. Sorprendentemente, la multitud de toques en las puertas son silenciados con insospechada energía. Así es que much@s pronto se cansarán, hibernará su deseo, su energía se desperdiciará en horas de hastío, y construirán barreras en vez de puentes.

Me he encontrado incontables veces en medio de una claque de marionetas, que actuaban algún guión de autor desconocido. Porque lo importante era que el autor no sea un@, parece indispensable evitar el guión que te represente, que de felicidad a tu alma, para evitar ser aún más vulnerables. Supongo que el que se daba el lujo era yo.

Por estos días, escucho con fuerza cómo están tocando a las puertas del cielo, y lanzo el desafío
- Más fuerte, que no se escucha!


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Suscribirse por correo

Ingresa tu dirección de correo-e para recibir allí las nuevas aventuras el día que las publico:


Nube temática