Cuando mi círculo familiar y social me hace daño, quiero huir. Cuando los vecinos, la ciudad o el gobierno me hacen daño, quiero huir del barrio, quiero cambiar de país.
En momentos como ese, pienso en protegerme: no quiero recibir más daño. El daño es palpable, concreto, duele, y duele ahora. No duele a futuro, ni fue dolor; está doliendo ahora.
El hombre salvaje ha devenido en civilizado, y por tanto, he estado atado a la ciudad y a mi círculo social. El hombre es como un árbol, que no puede ser fácilmente transplantado. Sus raíces son invisibles, invisibles líneas de relación y compromisos que lo unen a su círculo familiar y social. Está cautivo, y no puede huir de un instante al siguiente sin perjudicar a quienes ama.
En la adrenalina, busco protegerme. Siempre está entre romper y salirme, o entrar en el aislamiento. Un pasaje en bus al sur de Chile, o apilar otro ladrillo en mi pared. Porque si no tengo fuerzas o medios para huir, tengo que quedarme y si me quedo, necesito protección. Qué mejor que una gran pared que me aísle del daño que me infringen los que me ha tocado tener cerca?
El Escondite Perfecto
El negro y la oscuridad, la locura y la negacion,las adicciones y el deseo,el sexo y el pecado, la intelectualidad y las palabras, la benevolencia y la complacencia, la inteligencia y la superioridad, la ignorancia y la ceguera, la limpieza y la obsesion,la suciedad y el descuido, los fanatismos y la religión, las enfermedades y el cuerpo, el dinero y el poder, el humor y el sarcasmo, las certezas y la seguridad, el consumo y el hambre ,el miedo y las relaciones, Internet y la soledad, la melancolia y el recuerdo, la belleza y la perfeccion, la queja y el enojo, la lastima y la victima, el juego y el azar, el olvido…formas y mas formas de esconderse, unas exacerbando un atributo, otras un defecto,algunas encontradas afuera, un refugio, que quizas alguna vez sirvio para cuidarnos, pero se hizo carne y es la cara en la q nos mostramos al mundo q nos lastimo, y cuando deja de ser funcional no sabemos como diferenciar entre nuestra verdadera cara y esa q llevamos hace años, esa que permitimos q escribiera nuestra historia, entonces no hay verdadero cambio sin saber donde nos escondimos todo este tiempo. El juego premiaba al niño mejor escondido que en lamadurezadultez solo puede liberarse descubriendose a si mismo.

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