Explorar a través del ridículo

A través de explorar otros estados de conciencia, puedo aprender. Sin censurar esa situación de ridiculez en la que podré caer, puedo volar. En el día a día, yendo a la verdulería, cortando la cebolla, el quesito. Calentando el estofado. Hablando con mama, con el hijo, saludando al vecino, ensayando ideas nuevas, atendiendo los clientes, despachando los pedidos, revisando las cuentas, y atándome los cordones.

A qué me refiero con "censurar la situación de ridiculez"?
Creo que alterar nuestras conciencias es algo que evitamos con mucha intencionalidad. Por eso digo, que es un acto muy censurado por parte de nosotros mismos. Solo el alcohol es permitido, y solo en determinados horarios, porque tampoco está bien visto emborracharse a las 12 del mediodía. Y cuando alteramos nuestra conciencia a través de otros medios, lo hacemos en la tranquilidad de la privacidad hogareña, en determinados horarios y lugares aislados.

Censuramos el alterar nuestros estados normales de conciencia. Nos excusamos, nos escudamos, por la siguiente razón: una se "cuelga" y aparece "ridícula".

Una se cuelga, sí. Se cuelga del borde superior del dibujo. El dibujo es solo un dibujo posible, y cada vez es diferente. Es despues de todo, solo una representación posible, de la realidad. Y entonces al darse una cuenta, relativiza esa realidad y entra en otras realidades. El encontrar otras realidades, crea una competencia a los tabús, a las creencias, y en última instancia, a la propia identidad. Entonces una, ya no responde a las acciones requeridas ni con las mismas ganas, ni con la misma pericia o precisión.

De ahí viene lo ridículo, y lo peligroso. Esas razones, las de "colgarse" y "aparecer ridícula", son suficientes para ni siquiera querer intentarlo. No queremos aparecer ridículas, no queremos ser reprendidas o causar ningún accidente debido a nuestra falta de coordinación con las acciones del vertiginoso mundo real (!).

Ese lugar de censura puede ser considerado de inacción y de parálisis. Es un lugar demasiado seguro, y una tiene que arriesgarse más si quiere aprender más.

"The right to appear ridiculous is something I hold dear" dice una canción de U2. "El derecho a parecer ridículo es algo que atesoro".

Ejercer mi derecho, el derecho de aparecer ridícula, para vivir otras sintonías, experimentar otras realidades, que hagan parecer ridícula a la realidad ordinaria y consensuada. Porque el rídiculo me puede servir de máscara, una máscara que bien utiliza la que está explorando.

Será por eso que algunos dicen, que del ridículo no se vuelve. Para qué volver, nocierto?

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