Sísifo y el mal de amores

En el infierno, Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio

Ese parece ser el destino de nuestras relaciones amorosas.

Empujamos un peñasco gigante y pesado desde la base de la montaña hasta la cima solo para que, una vez allí, la enorme piedra caiga de repente rodando hasta la base nuevamente.

Conocemos una persona, avanzamos los caminos de rigor, pasan los días y las semanas, cuidamos que la relación que no se dañe. Nos esforzamos, rechazamos nuestros otros amantes, enfocamos la atención en esa nueva persona, hacemos regalos, ilusionamos, avivamos el fuego de la relación, que no decaiga, que no ceda.

Luego, ver caer la piedra nos genera impotencia y rabia. Estamos exhaustos y la noche es negra. Sabemos que ahora tendremos que descender la montaña y volver a subirla con el mismo peñasco sobre nuestra espalda. Es inhumano!

Tenemos que lidiar con nuestra tristeza, y sabemos que tenemos que comenzar, otra vez, una nueva relación. Y toda esa ilusión que te daba protección y energía mientras subías la cuesta se ha perdido. Ha desaparecido con el peñasco, ha rodado cuesta abajo por la ladera de la montaña, esa misma montaña que conocemos bien, que hemos aprendido a subir, pero en la cual nunca podremos ser felices.

1 comentario:

  1. me encanto la fabula de sisifo,

    tenemos que aprender de ella

    un abrazo para todos!!!!

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