El stress del jabón

"A bañarse!" escucha el niño. Y protesta: no quiere dejar de jugar para bañarse.

"A bañarse!" escucha el perro, y se va caminando rapidito pa'fuera.

"Lavame sucio!" le dibujan al auto con el dedo señalador.

Pero ya lo decían las abuelas (que no tenían ni celular ni blog): chancho limpio no engorda.

El marketing de la higiene hace pie en excluir tu animalidad de tu humanidad. Es o una cosa, o la otra: ser humano implica dejar de ser animal.

El marketing de la higiene te dice que tu humanidad debería ser más elevada que tu animalidad, y la solución que te brinda es que te deshagas rudamente del animal que llevas dentro, porque solamente así llegarás a tu humanidad y a tu espíritu.

Es más, los avisos televisivos se encargan de dejarte claro que los demás sujetos de deseo ya se han deshecho de tan incómodo compañero peludo, y que no te van a querer ni un segundo en sus radares. Animal, estás OUT.

A través de degradarte a status de animal, y luego ilusionarte con promesas de felicidad humana en el paraíso de la higiene, es que han amasado un enorme poder.

1 comentario:

  1. La higiene es castradora, despoja de la identidad porque unifica, modifica y enmascara.
    Como le decía mi abuelo a su esposa:
    "El hombre tiene que tener olor a hombre, bañate vos si querés"

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