"A bañarse!" escucha el niño. Y protesta: no quiere dejar de jugar para bañarse.
"A bañarse!" escucha el perro, y se va caminando rapidito pa'fuera.
"Lavame sucio!" le dibujan al auto con el dedo señalador.
Pero ya lo decían las abuelas (que no tenían ni celular ni blog): chancho limpio no engorda.
El marketing de la higiene hace pie en excluir tu animalidad de tu humanidad. Es o una cosa, o la otra: ser humano implica dejar de ser animal.
El marketing de la higiene te dice que tu humanidad debería ser más elevada que tu animalidad, y la solución que te brinda es que te deshagas rudamente del animal que llevas dentro, porque solamente así llegarás a tu humanidad y a tu espíritu.
Es más, los avisos televisivos se encargan de dejarte claro que los demás sujetos de deseo ya se han deshecho de tan incómodo compañero peludo, y que no te van a querer ni un segundo en sus radares. Animal, estás OUT.
A través de degradarte a status de animal, y luego ilusionarte con promesas de felicidad humana en el paraíso de la higiene, es que han amasado un enorme poder.
El stress del jabón
Publicadas por
isi dixi
el
11/17/2007 11:36:00 a.m.
Etiquetas: belleza, confusión, dualidades, enfermedad, higiene, naturaleza, niños, presión social, tabú
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La higiene es castradora, despoja de la identidad porque unifica, modifica y enmascara.
ResponderBorrarComo le decía mi abuelo a su esposa:
"El hombre tiene que tener olor a hombre, bañate vos si querés"