La televisión es hiperactiva. La gente habla por demás todo el tiempo. A mi me es muy difícil mantener mi atención por más de 25 minutos. La mayoría de los juegos de consola son explosivos. Hay 100 películas de perros y gatos que hablan todo el tiempo. Cuando los toons dejan de pelear o gritar, aparece al aviso publicitario con el baile extremo del nuevo alfajor intoxicante con brillos radioactivos, que hace un salto de bungee jumping mientras es atacado a misilazos por un ejército de cucarachas computarizadas.
Pareciera que no hay lugar para los silencios, ni respiro para nuestro corazón de niño.
Entonces, resulta que 10 por cada 100 niños en el primer mundo son afectados por el llamado Trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Y la sociedad adulta, responsable de las conductas que causan estos problemas, transfiere la culpa del trastorno a los niños.
He escuchado las más bizarras explicaciones científicas para este "trastorno de hiperactividad y falta de atención". Una es que las sinapsis de estos niños son más delgadas y entonces producen una transferencia más rápida de los impulsos nerviosos, lo cual provocaría que estén en "otra frecuencia"... Otras fuentes autorizadas dicen cosas incomprensibles y vagas, como por ej. en este artículo de Family Doctor.
Cuánta mentira y ceguera! Luego de citar conductas comunes como absolutamente anormales, luego de abonar el terreno con abundante miedo ("no aprende bien", "su vida profesional futura se verá afectada"), luego de quebrar la confianza de los padres citando "factores genéticos hereditarios", viene la recomendación de alguna que otra pildorita que, por un puñado de dolares, podría ayudarlos a "facilitar" una mejoría en el "aprendizaje", en la "concentración" y en la "convivencia" con los demás.
Ahi escondida, viene la medicación pesada para aplastar la energía vital del niño en vez de canalizarla mejor. Esta pesada medicación psiquiátrica, en la mayoría de los casos, no hará más que aumentar en cantidad y variedad con los años, causando enormes e irreparables daños en la salud de la persona. El mejor medicamento es el que no se toma, y los efectos secundarios de cualquier medicamento psiquiátrico son penosos.
Roxana tiene un hijo de 9 años, y la semana pasada en la escuela, el maestro le recomendó que viera un psiquiatra que podía llegar a darle una "medicación" que lo "ayude". Pero ella, con una pequeña ayudita de sus amigos, lo ha evitado.
Personas como Roxana y Nanchusss evitan que esto suceda. Nanchusss es otra amiga, docente en un colegio de buenos aires, y ella me contaba:
- tuve solo una vez uno en el grado y en una entrevista recomendé a los padres dejar de medicarlo, no lo veía necesario. Fueron disminuyéndoselo de a poco y mejoró notablement. más atento, más participativo, más liero... pero me encantan los lieros... odio a las momias!!!!
y sobre todo mucho más feliz!!! se lo veía disfrutar de todo

Esto es buena onda, y la posta!
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