Cuando estamos estimulados, ebrios por el alcohol, estamos lejos: acercamos los cuerpos pero alejamos el espíritu. Nos emborrachamos para tolerar acercar los cuerpos.
El alcohol derriba las barreras entre nos, pero refuerza la barrera interior entre cuerpo y mente. La mente no sigue al cuerpo, está anulada, y tampoco puede controlarlo. Entonces el cuerpo no sigue a la mente, está atontado y libre. El cuerpo del uno sigue al cuerpo del otro, también atontado y libre, en sintonía con la danza animal.
La ebriedad viene en muy diferentes formas. Difícil reconocer la rebeldía en el conjunto ruidoso de emociones amontonadas. Difícil reconocer el amor en la persona ebria. Destacan la imaginación y la calentura, pero rebeldía y amor están también presentes. No sorprende comprobar que muchas verdades, estando ebrio, se puedan percibir mejor.
Ebriedad y amor
Publicadas por
isi dixi
el
10/20/2007 04:12:00 p.m.
Etiquetas: alimentación, conflicto, diálogos, ebriedad, presión social, rebeldía
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Desconectarse es fácil, más aún si nos servimos de "ayudas", creo que nos desconectamos porque no sabemos como conectarnos, no sabemos relacionarnos en profundidad, creo que por eso vanalizamos vínculos, por temor, por confusión... es más fácil embotarse que en definitiva "mirar"
ResponderBorrarEl alcohol es una de las muchas drogas utilizadas por los seres humanos como un escape de uno mismo..., y creo q es ahi cuando el cuerpo se adueña de uno sustituyendo el pensar x el actuar...
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