No divido entre una amiga y una novia. Entre una novia y una esposa. Entre una empleada y una jefa. Entre una amistad y una relación formal. Entre una desconocida y mi mamá.
No divido entre central y ñuls. Entre argentina y brasil. Entre pekerman y basile.
No divido entre mi familia de las demás. Entre las putitas y las decentes. Entre perros y gatos. Entre amigos y enemigos. Entre negros y blancos.
No divido entre hombres y mujeres. Entre personas y animales. Entre niños y adultos.
Entre malos y buenos, entre poli y ladri. Entre judíos y musulmanes. Entre católicos y ateos. Entre gays y heterosexuales.
Vuelta a la infancia, es no dividir, negar las divisiones. El universo contiene las diez mil cosas y se puede distinguir entre cada una de ellas, sin por eso tener que dividirlo, o cortarlo rudamente en partes. Las diferencias son complementarias.
El universo distingue, y no divide. Porque distinguir es protegerse, y dividir es aislarse.
Ser uno y el universo, ser el universo en uno, es como dividir por cero: es una falla del sistema, y una imposibilidad para cualquier calculadora.
División por cero
Publicadas por
isi dixi
el
7/28/2007 08:36:00 a.m.
Etiquetas: aislamiento, conflicto, defensa propia, dualidades, ego, familia, iluminación, libertad, lógica, miedo, presión social
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