Vulnerables

Hoy miraba la gente pasar, miraba la gente en la sala del hospital. Los miraba en las oficinas. Y me acordaba de los caballos salvajes y de los toros. Y contrastaba esa gloriosa imagen con la miseria de la doma, las corridas y la castración.

Entonces la mirada del caballo se apagaba lentamente. Y el buey tiraba del arado sin más. O el toro ensangrentaba la arena.

Luego pensaba en esa represión que opera sobre nuestros espíritus en forma de mil miedos, en esa opresión invisible que rige cada uno de los momentos de todas las personas de la ciudad.

La abismal diferencia entre lo que somos y lo que hubiéramos sido, nos hace vulnerables.

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