La muerte me llegó durante un partido entre All Boys y Armenio

Estaba sentado, cenado, contemplaba el ventanal. El cuello me molestaba, de tanto voltear a ver el partido entre All Boys y Armenio. 0 a 0 el primer tiempo, con algunas jugadas de riesgo de parte de ambos equipos. Me había comido una cerveza y tomado un sandwich 76 tostado, pan negro, sin jamón. Mi cabeza estaba más relajada debido al efecto del liso, y me permitía pensar en qué pasaría si mi corazón paraba, si mi cuello se negaba a sostener mi cabeza un momento más, si mi estómago se decidía a no digerir la cena...

La chica de la mesa de al lado hablaba con su novio y, mientras le daba algunos besos, le hablaba y miraba alrededor. Un escalofrío me recorre el cuerpo cuando levanto la vista de sus ojos. Una barra de amigos conversa acerca del proceso de fabricación de salchichas, el cual parece ser un poquito desagradable para el amigo a quien, según decía, le había tocado presenciarlo in-situ en una ocasión. Qué obviedad, pensé, sin dejar de reparar en la poca probabilidad de cambio en los hábitos alimenticios de los comensales amigos.

La moza rubia pasó con parsimonia (ella nunca saluda y se tiñe el pelo de rubio oxigenado). Envié un mensajito de texto, qué copado, y mientras observaba la pantallita escuchaba un piano solemne. Supuse que All Boys había hecho un gol, pero no, era solamente la música ambiente.

Mi corazón ya latía acelerado por el alcohol del liso. Veía atentamente los autos pasar, mientras todos los demás estaban distraídos conversando con caras graves, o caras divertidas, o caras encasilladas en realidades sistemáticas. Pensaba que todos querían algo, y que estaban locos enredados en una matrix de futuros, como en el poquito de libro que leí este mediodía "El poder del ahora"

Sobre todo, los jugadores en este partido 0 a 0. Buscaban meterla, romper la red, o al menos tocarla. Remate cruzado, casi travesaño, se salvó el equipo rojo. El equipo azul tiene que ser más pecho frío forzosamente, pensé, debido al color de esa camiseta. Hablando de eso, qué peor combinación de colores que el negro y el rojo oscuro?!

Pido la cuenta, me despido, aunque hubiera besado a su hermana solo para que le transmitiera un 1%. Ninguno de los equipos había podido hacer un gol. Dejo propina, que no es inflacionaria, y casi me levanto.

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