SustituiME IX

Falsa cura. Cuando veo alguien intentar curar de inmediato una simple dolencia por cualquier medio disponible, no observo que sea consciente de lo que hace. Ejemplos de esto son los pequeños resfríos o gripes, o dolores de cabeza, y la fiebre.

Tal vez la fiebre sea el mejor ejemplo, porque se toma como un mal pero es también la defensa natural del propio cuerpo. Para bajar la fiebre, existen las aspirinas, los anti-gripales, y toda una multitud de medicamentos que, por otro lado, permiten que la enfermedad resista mayor tiempo.

La fiebre y la tristeza son estados del cuerpo y del alma para defenderse de ataques externos. Por desgracia, ambas son combatidas con falsas curas que dicen aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas, pero también provocan debilitamiento progresivo del cuerpo y del alma.

El alivio es relativo también, ya que el estado el cuerpo es estimulado y se le provoca una actividad forzada, otorgando una mayor persistencia a la enfermedad.

Existen veces en que uno puede decidir administrarse un anti-gripal, pero deberían ser las menos. Así como uno también podría decidir salir, o generar falsas alegrías para evitar tristezas.

Decido no afrontar muchos anti-gripales ni falsas alegrías: cuando me siento triste o con fiebre, me acuesto, y tomo mucha, mucha agua...

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