La relación de pareja es el sustituto del amor del que ambos carecen. El sexo también es un sustituto del amor.
¿Por qué digo que son sustitutos? Porque parecen ser formas de amor, pero duelen. Y el amor, sin embargo, no duele! Pero estamos tan acostumbrados a los sustitutos, que pensamos que el amor tiene que doler, de lo contrario no es amor. De ese modo, estos sustitutos anestesian, abundan, y llevan al sufrimiento mutuo.
En la pareja, cada uno quiere evitar hacer sufrir al otro, pero lo hace a costa de sufrir él/ella mismo/a. Entonces ambos están sufriendo, y sufren cada vez más, para no hacer sufrir al otro!. Cuando uno está en pareja, añora estar solo, porque siente la falta de amor, de aquel amor por conocer, que no le está permitido conocer pues su pareja lo limita de conocer otras personas nuevas.
Cuando uno está sin pareja, añora la pareja porque lo ve como el amor que no tiene. El sexo ocasional es vivido de una manera superficial y hasta animal, solamente necesario para descargar un ansia o un deseo de afecto en la forma de cuerpo extraño.
El sexo dentro de la pareja acentúa la sustitución, y por tanto acentúa el vacío y el sufrimiento. No en vano, todos los números de Cosmopolitan contienen un artículo sobre cómo "reavivar el fuego de la pasión" en la pareja. Y así, esta telaraña sutil de sustitutos resulta muy confusa de superar: o estás solo/a, o estás en pareja, pero enamorado/a parece que nunca.
Sexo y pareja (SustituiME III)
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