A pie y en coche

Cuando no dispones de coche, andas más a tu aire. No dependes de llevar a nadie, no tienes que preocuparte de dónde estacionarlo, ni de pagar la patente, ni el seguro, ni la gasolina. Recorres las calles, y entonces puedes detenerte a observar una casa, un balcón, un pájaro que sobrevuela alborotado. Puedes escuchar sonidos de otros transeúntes, de vecinos, puedes ver el sol entre las casas o los edificios. Puedes elegir en cualquier momento, llamar un taxi o subirte a un bus si quieres. Como dicen los RHCP, todo puede pasar en una caminata y tienes a alguien muy importante para conocer: tú mismo.

Cuando dispones de coche, puedes viajar más lejos, más rápido, pero tienes que preocuparte ahora de llevar gente, no te puedes detener a ver las casas sino que tienes que observar los semáforos y que otros coches (o transeúntes) no se crucen en tu camino. Además, tienes que costear todos los gastos de seguro, patente, gasolina, etc. Si has andado a pie, entonces comprenderás que toda esa potencia tiene su costo, y debes ser muy cuidadoso.

Corolario: si te compras un coche sin haber aprendido a caminar, seguramente tengas choques y posiblemente graves.
(versión en español, no argentino!)

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